SOBRE LA CONTROVERSIA DE LA ORIMULSION
Alberto Méndez Arocha
Recientemente han aparecido algunos trabajos en torno a la discusión sobre la comercialización de la orimulsión, --que ha sido suspendida hace poco por el gobierno nacional--, después de haberse mostrado como un éxito de la tecnocracia prevaleciente tiempos idos, dentro de PDVSA.
Nos hemos animado a expresar nuestra opinión desde el punto de vista de la teoría y práctica de las políticas de precios, basados en los recientes documentos aparecidos en petroleumworld.com sobre "Las cuentas del Gran Capitán" de Luis A. Pacheco, "Errores y más errores" por Oliver L. Campbell, y "El uso óptimo de las reservas venezolanas de hidrocarburos" por Saúl Guerrero, Luis A. Pacheco e Ignacio Layrisse, en respuesta al documento de 2004 de Bernard Mommer sobre el tema; aparte de una nota de Iván Orellana sobre el artículo de Veneconomía que motivó igualmente el comentario citado, y de otra nota de Diego J. González C. en soberania.org titulada "... Y dale con la Orimulsión".
Nuestra duda nace de la lectura del trabajo de Pacheco donde se expone un ejemplo de una explotación marginal en una mina, que no forma parte de la explotación unificada del yacimiento, y se plantea que podría ser factible cuando explotada independientemente de la mina principal, si afectar el mercado.
Este me parece un mal ejemplo, porque no toma en cuenta los costos variables de las distintas menas para la optimización del conjunto, una venta marginal, que tendría un solo propietario, cuando sus precios alterarían la bondad del negocio general. Solo lo justifica bajo el argumento que de otro modo no se lograría la explotación adicional, lo que es una situación cuestionable dentro del mercado internacional de hidrocarburos.
Como se conoce, la explotación óptima de un yacimiento implica la utilización prioritaria de los sectores de menor a mayor costo marginal (incremental), al punto de suspender la explotación cuando dichos costos resulten mayores que el precio promedio de venta.
Desde esta perspectiva el enfoque de Campbell luce muy razonable, al señalar los costos de las alternativas planteadas hoy para los crudos de la Faja: mejoramientos, mezclas, emulsión*, indicando -sin menospreciar las hazañas tecnológicas pasadas-la conveniencia económica (de los tiempos actuales) que aparentemente dicta otras prioridades.
De su parte, el trabajo de Guerrero et al., más bien se refiere a una época "de abundancia" donde el uso de la emulsión se fundamenta básicamente en que:
"Las reservas naturales venezolanas son muy amplias, la Orimulsión está fuera de las cuotas de la OPEP, es un negocio auto-sustentable que generaba ingresos y ganancias adicionales, y no competía en el mercado de crudo o fuel oil ..."
Retruca Campbell:
"También estoy de acuerdo que la Orimulsión fue un gran invento venezolano. Lo que sucede es que los tiempos cambian y las condiciones no permanecen estáticas. No es que la Orimulsion no sea rentable sino que, al producir por debajo la cuota y con los recursos limitados, hay que aceptar que las otras opciones -mejoramiento y mezcla- son aun mas rentables..."
Viendo los toros desde la barrera, nos inclinamos por respaldar el análisis de Campbell, en cuanto al uso de los B/C de los costos promedios y marginales de la producción final de mejorados y mezclas, -"suponiendo que hayan hecho sus sumas bien"- y añadiendo que el ejemplo de ventas a un costo marginal reducido (citado por Pacheco) estaría solamente permitido a un productor independiente, lo que podría alterar fatalmente todo el mercado. No compartimos este discernimiento.
En estas condiciones no dudamos que bajos precios de la emulsión afectarían el mercado de los hidrocarburos usados para la generación termoeléctrica, tal como señalan Campbell y Orellana, y que la selección de la emulsión en cada caso dependerá de las situaciones de rentabilidad frente a las otras alternativas disponibles para el uso de los crudos de la faja, ante una demanda mundial cada vez más apremiante por el petróleo remanente en términos económicamente aceptables.
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No compartimos así la concepción de Pacheco:
"Si aceptamos la premisa de que tenemos, para todo propósito práctico, reservas inagotables de hidrocarburos, pero mercados limitados tanto en volumen y precio como en el tiempo, debemos concluir que es indispensable estratégicamente acceder/crear nuevos mercados, no solo en el espacio sino en el tiempo, antes de que la ventana de los combustibles fósiles se comience a cerrar. Ante esta realidad la estrategia de precios debe ser diferenciada y segmentada, creando vínculos racionales entre la calidad de nuestras reservas y sus potenciales mercados. Los de hoy y los por crear..." (la bastardilla es nuestra)
Cada cual tiene derecho a su propia visión del futuro energético, la nuestra aparentemente es más conservadora.
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Notar que el artículo de González citado arriba interpreta, a diferencia, que el bitumen natural de la Faja podría dedicarse a la orimulsión mientras que los extra-pesados serían los sometidos a mejoramiento o mezcla, de modo que no habría la dicotomía "emulsión vs. mejoramiento" - evidentemente, otra interpretación, pero que no afecta la cuestión de la competencia con el carbón y fuel oil para fines termoeléctricos.
En nuestra artículo de revisión del libro de Aníbal Martínez sobre La Faja del Orinoco (publicado en el No. 12 del Boletín de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat) señalamos que en ese momento la medida del gobierno podría estar basada principalmente en la conveniencia política, que es la posición de Guerrero et al.